Bad Romance

 

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Para intentar bajar la glucosa sanvalentinera de febrero, siempre nos quedará la diva, Lady Gaga.

Me encanta este bombón en forma de vídeo de 5 minutos… Está lleno música potente, baile, excelente dirección artística y mejor vestuario. Un despligue espectacular que obtuvo el galardón de mejor vídeo del año en los MTV Video Music Awards de 2010, además de un Grammy.

La letra es un homenaje a esa parte fea, profunda y oscura del amor que todos llevamos dentro. Todo magníficamente narrado en imágenes, con su habitual extravagancia y humor negro. Me complace muchísimo este universo visual.

Genial homenaje a mi idolatrado Hitchcock en esta estrofa:

«I want your psycho
your vertigo shtick
Want you in my rear window
Baby you’re sick»

Ya dediqué un post a Rear Window (1954) en este blog, pero nada hemos hablado todavía de Vertigo (1958) caníbales…

Espectáculo en letra mayúsculas, que se aleja de la aplastante mediocridad y censura que nos rodea. Un soplo de aire fresco (o infecto, qué más da…) cuando pronto se cumplirán 10 años de su lanzamiento.

Quien no haya tenido, tenga o tendrá un bad romance, que tire la primera piedra. La mía es insultantemente grande, de carbono, limpia, transparente y en talla brillante…

«You and me could write a bad romance».

 

 

La primera vez que se escuchó la versión final de Bad Romance, fue durante el desfile S/S 10 Plato’s Atlantis, del diseñador, Alexander McQueen, en la semana de la moda de París de octubre de 2009. Lady Gaga luce parte su vestuario y calzado en el vídeo, y esos famosos zapatos mitad pezuña, mitad bota de 30 centímetros. Cuatro meses más tarde el modisto se suicidaría.

L’enfant terrible británico, uno de mis diseñadores preferidos, con su brillante maestría técnica aprendida directamente de la meca de la sastrería londinense en Savile Road, donde trabajó tras graduarse en Central St. Martins, nos ofrece una mezcla entre lo extraño y lo salvaje, el fetichismo gótico y un lirismo que dentro de un perfecto patronaje, no deja indiferente a nadie.

Capacidad que solo ese romántico, que llevaba tatuado en su brazo derecho los versos de A Midsummer Night’s Dream, (Sueño de una Noche de Verano) de Shakespeare, podía alcanzar:

«El amor no mira con los ojos sino con la mente».

 

macqueen
Widows of Culloden A/W 2006/2007. Alexander McQueen