Otoño

 

Stephen Park

 

“El otoño es la segunda primavera en la que cada hoja es una flor”

Albert Camus

 

 

jarrones central park

granadas

granada amarillo

copenhagen otoño

roskilde

higuera

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atardecer granada

 

 

“El otoño siempre ha sido mi estación favorita. El momento en el que estalla todo con su belleza pasada, como si la naturaleza hubiera estado ahorrando todo el año para el gran final”

Lauren DeStefano

 

 

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Sabina marítima centenaria – Desfiladero de los Gaitanes, 15 de octubre de 2017.

 

 

 

 

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Mediterráneo

Mediterráneo

 

“Si no ens entenem pel llenguatge, entenem-nos per l’amor.”

Ramon Llull

 

“Tristes guerras si no es amor la empresa.
Tristes armas si no son las palabras.
Tristes hombres si no mueren de amores.”

Miguel Hernández

 

Como mediterránea, hoy domingo 1 de octubre, tengo ganas de escuchar esta canción, Mediterráneo, para mí, la más hermosa redactada en lengua española, y escrita por una persona cuya lengua materna es el catalán. Con esto, no habría nada más que decir, excepto,

que las lenguas nunca nos separan, siempre nos unen, tanto en sentido carnal, como lingüístico.

Que mezclarnos hace que seamos todos mucho más altos, mucho más listos y muchísimo más guapos.

Que ningún trozo de tela me representa, salvo que sea un Dior Haute Couture, pero entended que estas ya son palabras mayores…

 

 

Com mediterrània, avui diumenge 1 d’octubre, em ve molt de gust escoltar aquesta cançó, Mediterráneo, per a mi, la més bella redactada en llengua espanyola, escrita per una persona que té com a llengua materna el català. Amb això, no hi hauria res més a dir, excepte,

que les llengües mai ens separen, sempre ens uneixen, tant en sentit carnal, com lingüístic.

Que barrejar-nos fa que siguem tots molt més alts, molt més llestos i moltíssim més guapos.

Que cap tros de tela em representa, llevat que sigui de Dior Haute Couture, però enteneu que aquestes ja són paraules majors…

 

 

As a Mediterranean, today October 1st, I feel like listening to this song, Mediterráneo, for me, the most beautiful written in Spanish, and written by a person whose mother tongue is Catalan. There would be no more to say except,

languages do not separate us, alway do unite us.

Mixing makes us much taller, much smarter and much more handsome.

Finally, no piece of cloth represents me, except it is Dior Haute Couture, but understand me, these are bigger words…

 

 

 

Arquitectura

arquitectura

 

 

Mi sonrisa se sostiene en tus labios,
ménsulas de un plano vertical,
arco convertido en carne,
lengua afilada que persigue.

Aire de columna sin suelo inhalas,
despacio la brisa me atraviesas,
los huecos de escondites susurran
despeinando el viento que calla.

Proyecta el iris la luz suspendida
con líneas que transforman el espacio
en delicada piel de arquitectura acotada.

Bóveda que encierra una razón,
eres la calavera suave que acaricio
ahí donde todo se intuye subjuntivo.

 

A

Estocolmo

Riddarholmen paint
Riddarholmen

 

Tal y como os decía en mi primer post allá por abril, este mes de junio cogí un avión rumbo a Estocolmo decidida a recoger mi premio Nobel. Ya en la Svenska Akademien, unos señores muy amables, me dijeron que solo concedían el premio a blogs de más de un millón de lectores. Oh, casi, no he llegado por 999.900…

Así que esperanzada en la pronta consecución de mi merecido objetivo, y calzada con unos magníficos zapatitos dorados, me dispuse a conocer la ciudad y parte de su archipiélago.

Saliendo por la puerta de la Plaza Stortorget, unas gotitas de agua empezaron a amenizar la andadura. ¡Qué bien! No hay nada que me guste más que la lluvia. ¿No te parece que son un poco gordas? ¿Lluvia? Qué digo lluvia, diluvio, y ahí estaba para salvarme de morir ahogada Chokladkoppen, la famosa chocolatería donde el chocolate caliente está muy rico, aunque tiene una textura líquida a la que los sureños no estamos acostumbrados. Pero las vistas de la plaza más fotografiada de Estocolmo sin gente, no tienen precio.

 

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Stortorget antes del diluvio

 

Cuando paró de llover, pude disfrutar de uno de los paseos más fascinantes de mi vida por Gamla Stan. Un sol dorado entre nubes, calles mojadas y vacías, la runa de la calle Prästgatan dedicada en exclusiva a darme todo su poder y sabiduría. Para ser el primer día, ya me has conquistado, no sé si voy a ser capaz de dormir si te empeñas en amanecer a las tres de la madrugada…

 

Ostermalggatan

 

Y amaneció un día plomizo, así que después del desayuno en nuestro barco situado en Riddarholmen, con vistas a Södermalm, apetecible barrio del hispterío nórdico y lugar de la ambientación de la saga Millenium, lo mejor será coger el paraguas y el tranvía 7 en Hamngatan hacia la isla de Djurgarden y explorar el Vasamuseet. Os sorprenderá la grandiosidad del buque de guerra Vasa, reflotado tras 333 años hundido a los 15 minutos de su botadura en 1628. Imponente.

 

 

Y de vuelta en el mismo tranvía, podéis bajaros en el barrio de Östermalm y vagabundear por alguna tienda de diseño sueco como Nordiska Galleriet, donde repantigada tranquilamente en uno de sus enormes y confortables sofás, sin que los dependientes ponga objección alguna, puedes disfrutar de todos los preciosos objetos allí a la venta. Gran parte del encanto, es el ambiente relajado que se respira por toda la ciudad y ese amor por el detalle y lo verde, que tanto me fascina, así que encontraréis ramos de flores naturales y muchísimas macetas en el interior de cualquier comercio. Probad a entrar en un H&M y os aseguro que no os defraudará.

 

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Mullidísimo sofá en Nordiska Galleriet

 

Después del mullido relax es hora de subir la calle y acercarse al mercado de Saluhall, lleno de exquisiteces y donde pude observar en su propio hábitat a la clase alta holmiense. Varias veces nos preguntaron y si andábamos perdidos, no, muchas gracias es de nacimiento. Son amabilísimos y de una elegancia desenfadada, y al final acabamos bajando hacia la lujosa Biblioteksgatan y alrededores, para disfrutar, con lágrimas de placer infinito, de un típico y deliciosísimo kanelbullar (rollito de canela) en el Wienercafeét y de los escaparates más exclusivos de la ciudad, donde chupar el cristal de los mismos, es lo que más se acerca a mi presupuesto.

Comprar y lamer cristales da muchísima hambre, así que de vuelta a Gamla Stan, vamos a cenar en alguno de los encantadores locales de la preciosa Österlanggatan, y el elegido esta vez es Stockholms Gästabud, garito de esencia nórdica minimalista, donde tras cinco minutos de espera, nos ofrecen una coqueta mesa al lado de la ventana. Triunfamos, de albóndigas y cerveza del lugar va la cosa, y hasta ahí puedo contar…

 

Stockholms Gästabud
Stockholms Gästabud

 

 

El día siguiente se levanta soleado, cielos azules y nubes de algodón, una delicia. Vamos a llenar de imágenes mi memoria y la del sufrido teléfono móvil.

 

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Desayuno con vistas de Södermalm

 

Es hora de acercarnos a la isla de Skeppholmen, convertida en un gran centro cultural debido a la cantidad de museos que atesora. Para ello cruzaremos el puente de Skeppholmsbron, de hierro forjado y piso de madera desde donde hay unas inigualables vistas de la ciudad vieja por un lado y el muelle de Strandvägen por el otro. Formada por catorce islas, esta ciudad es deliciosamente marinera como pocas.

 

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Skeppholmsbron

 

Qué puente más mono, oiga, y qué isla más tranquila, ¿qué te parece si subimos la cuesta sembrada de esculturas hacia el Moderna Museet?  Diseñado por Rafael Moneo, entrada gratuita y con una MARAVILLOSA en mayúsculas cafetería de increíbles vistas y una tienda de regalos espectacular capaz de saciar mi afán artístico compulsivo. Obras de Picasso, Dalí, Warhol, unas tetas pintadas sobre la pared… me gusta lo que veo.

 

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Moderna Museet

 

 

Volviendo sobre nuestros pasos por el encantador paseo marítimo del muelle de Strömkajen nos encontramos con el no menos delicioso parque Kungsträdgarden donde relajarse entre sus fuentes y sus kioskos, y que nos llevará hacia el centro neurálgico y comercial de la ciudad. Empiezo a ver tiendas, afilo el instinto, pupilas dilatadas, alteración del ritmo cardíaco, NK Stocklhom en mi punto de mira. Aparta de mi este cáliz que empiezo a fibrilar, mira que con la VISA en la mano no conozco ni a mi madre. La puntita solo ¿vale?

 

parque
Kungsträdgarden

 

Sacada a rastras del pecado, me encamino hacia Kulturhuset en la Plaza Sergels, un moderno edificio de cristal donde cualquier persona humana puede entrar a: sentarse en sus cómodos sillones, cargar el móvil, usar su wifi, leer en su biblioteca, usar sus multidisciplinares salas, aparcar el carrito de tu bebé, sí mortales, el estado del bienestar existe. Ah, y lo mejor, huele como si entrases al mísmismo cielo, que si existiera, estoy segura que olería a Neroli Portofino de Tom Ford.

Levanta el culo, que es hora de comer darling y vamos a probar un lugar donde lo hacen los lugareños. Vale, vale, rumbo a la plaza Hötorget que está cerca. Me encanta esta plaza ocupada por un animado mercado de frutas, verduras y flores perfectamente alineadas por colores, y dentro del mercado subterráneo Hötorgshallen, al lado de los puestos de pescado, se encuentra Kajsas Fisk. Coges tu bandeja, te pones en la cola, y ahí mismo de pie, te sirven de una enorme sopera, una exquisita sopa de pescado y marisco, contundente y espesa, para a continuación sentarte y devorarla. De lo más económico y auténtico que vas a encontrar en la ciudad. Recomendadísimo.

 

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Plaza Hötorget

 

 

 

Tiendas y más tiendas por toda esta zona, originalísimas algunas, hacen del paseo algo tan relajado que ya no eres un turista, no tienes prisa, realmente estás viviendo la ciudad. Así que para merienda cena vamos a entrar en Vette Katten, uno de esos lugares que se supone que es una cafetería y donde puedes degustar desde una sopa o un bocadillo de pan negro con gambas, a su especialidad que es la pastelería. Es una casa antigua, con ambientación de principios del XX y donde las habitaciones y patio son como saloncitos de té. Encantadora. Podría quedarme a vivir aquí.

Pero no, al final acabo bebiendo tequilas en un vaso hecho de hielo en el Ice Bar situado en Vasaplan, encima de un reno, bailando vestida de monje y con los dedos al borde de la amputación. Si es que nunca he sido buena…

Pero esta ciudad sí.

 

panoramica

calle castaño

castaño

calle soleada

helados

drottnigatan

sodermal edificios

jardinera

puerta

plaza castaño

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Este post se está alargando demasiado, dejo muchas cosas en el tintero y todavía no os he hablado del archipiélago, Fjäderholmarna, Vaxholm, Uppsala. Pero eso, quizás lo guarde para una próxima entrega…

 

ice bar

 

 

Wouldn’t it be nice?

Playa escocia

Scotland

 

En mí siempre hay una sensación de año nuevo el día 1 de septiembre. No lo puedo evitar. No lo quiero evitar. Seguramente sea puro espíritu de contradicción personal.

Al fin y al cabo, la fecha de comienzo de año es solo una mera convención. Y esta es la mía. Tiene cierto sentido, este año quizás más que nunca, siendo cuando más bonito me parece el tiempo, cuando llega la lluvia, cuando tomo vacaciones, cuando viajo, cuando…

Así pues, cómo no, también tengo un propósito de comienzo de año, quizás algo peculiar, y es escuchar en bucle la canción de The Beach Boys, Wouldn’t it be nice? Porque no me puede gustar más, porque suena a fiesta, porque suena a pura felicidad, porque sí…

¡Feliz Año Nuevo!

 

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Wouldn’t it be nice if we were older?
Then we wouldn’t have to wait so long
And wouldn’t it be nice to live together
In the kind of world where we belong.

You know it’s gonna make it that much better
When we can say goodnight and stay together

Wouldn’t it be nice if we could wake up
In the morning when the day is new?
And after having spent the day together
Hold each other close the whole night through

Happy times together we’ve been spending
I wish that every kiss was never ending
Wouldn’t it be nice?

Maybe if we think, and wish, and hope, and pray, it might come true
Baby, then there wouldn’t be a single thing we couldn’t do
We could be married
And then we’d be happy

Wouldn’t it be nice?
You know it seems the more we talk about it
It only makes it worse to live without it
But let’s talk about it
Wouldn’t it be nice?

 

 

 

Minutos musicales dedicados…

(Próximo post 11 septiembre)

El final del verano

Gitanica Rabbit

 

 

Que sí, que ya lo sé, que todavía quedan 26 días para que acabe el verano. Eso sería técnicamente incontestable, si no fuera por un detalle que marca el cambio real de estación, yo diría más, incluso de año, que es ese anuncio de El Corte Inglés: la vuelta al cole.

Sí, caníbales, es acabar de ver a esas criaturitas, dando brincos, tan felices, con su cuellecito vuelto y sus calcetines de lana hasta la rodilla, que parecen equipados para escalar el Aconcagua, que me entra un no sé qué, un qué sé yo, un ya vas tarde nena que está asomando el quitanieves por tu calle… Y me tiro como una loca poseída al altillo a por las botas de pelo y el plumas, pensando que me quedaré incomunicada por la nevada, con el biquini puesto, sin troncos en la chimenea, ni un buen cocido montañés que apretarme.

Y heme aquí, con el jersey de ochos colocado, en chanclas porque no encuentro las botas, y con el aire acondicionado a 5 grados para bajarme la fiebre porque me está dando un tabardillo.

¡Ah! Y como no sea capaz de encontrar el relleno nórdico, esta noche no va a haber quien duerma. Que con unos míseros 32 grados centígrados que marca el termómetro del interior de mi hogar, me estoy jugando coger una neumonía traicionera. De todos es bien sabido, que un buen neumococo está siempre agazapado y al quite con estos fríos agosteños. Si es que soy una inadaptada…

¿Qué nos está pasando? ¿Qué será lo próximo? ¿Sábanas de franela en julio para combatir las noches tropicales? ¿Calzoncillos largos de pana para abrir zanjas en la calle a las 4 de la tarde? Necesito al psicólogo de guardia. O casi mejor me mandáis un par de botellas de cava, y ya de paso id reforzando los servicios de urgencia de todos los hospitales, que esto va a ser una cuestión de catástrofe pública.

Porque en el lugar del Mediterráneo donde vivo, de influencias desérticas, al parecer solo existen dos estaciones. Eso me han dicho siempre, preguntadles a los lugareños, quizás sea que el cambio climático empezó por aquí…

Es costumbre que el verano empiece después de Semana Santa, así sople viento huracanado siberiano procedente de la mismísima tundra, y el invierno inevitablemente comienza justo después de la feria del lugar, o sea, concretamente hoy, 27 de agosto, que me he puesto las bragas de forro polar como manda el sentido común. Ley inmutable del universo sureño. Esto es así. No me preguntéis el porqué.

Donde no nos acordamos de la última vez que llovió. Éramos tan jóvenes…

 

(Próximo post 1 septiembre)

 

Jack Skeleton
Gitanica Rabbit entregando el testigo a Jack Skeleton

La canícula

 

canícula cortina

 

Tengo verano en los labios,
adormilados, casi cerrados, esperando.
Canis dies vagan por el caliente espacio,
trigonometría perfecta del hemisferio.

La canícula perpendicular dibuja
líneas rectas de un sol que
los espejismos sueña en un inmóvil
horizonte de sombras quietas.

Deshazte ángulo y tangente,
coseno de constelaciones prohibidas
que proyectan constelaciones eternas.

Aguarda a que salga Sirio,
cuerpo celeste de carnal estela,
lengua afilada de ardor que anhela.

 

 

ángulos paint

 

Y que me perdonen los poetas…